Fue una casualidad que me encontrara a mi prima por la calle después de tanto tiempo sin verla, ya que había comenzado la Universidad y apenas tenía tiempo de recordar los buenos momentos que pasábamos entre los dos. Estuvimos un rato charlando hasta que ella saco el tema, diciendo que hacía tiempo que no probaba una buena polla y que podríamos ir a mi casa para saciarse un poco, dando gracias a dios por que ella se acordara y tuviera ganas. No tarde mucho en llegar a mi casa con ella y ponernos en la cama, comenzando con un beso y un delicioso cunnilingus, recordando de nuevo el aroma de su coño y el sabor en mi boca, dando pie a una follada suave vibrante y con mucho placer que acabo con la mamada que tanto añoraba a mi polla.